Alfredo García - Obra reciente


Alejandro Ramírez Aldana y Brandon Ramírez - Doble Semiótica


PORTAFOLIO III


Luis Zaldívar - Los dossier perdidos 1952 - 1962





Fernando Valdiviezo - CLAUSTROFILIA (de la serie hablando en plata)


FERNANDO VALDVIEZO Y SU SERIE “HABLANDO EN PLATA”
 
El pensamiento y la acción económicos, son un aspecto de la vida, aspecto que recibe una falsa luz, si se le considera como una especie substantiva de la vida. Y mucho menos podrá́ encontrarse dicho punto de vista en el terreno de la economía mundial de hoy, que desde hace ciento cincuenta años ha tomado un vuelo fantástico, peligroso y a la postre casi desesperado, vuelo que es exclusivamente occidental y dinámico y en modo alguno universal humano. *1
Así define el valor prioritario que el mundo eurocéntrico ha impuesto, Oswald Spengler, filósofo e historiador alemán, conocido principalmente por su obra “La decadencia de Occidente.” De la misma manera la línea magnífica de Fernando Valdiviezo, se apropia de esos falsos valores presentes en eldinero: los próceres, monarcas y héroes de nuestras culturas, sinónimos de hipócritas valores que nos tragamos sin cuestionar jamás.
Fernando nos regala doblemente al enfrentarnos con su obra, apropiándose del papel moneda de muchos países e interviniéndolo (con notable preferencia por los que representan monarcas), dándole a su trabajo el verdadero sentido de la apropiación en las artes visuales contemporáneas, que nada tiene que ver con el robo, sino con poner en entredicho los símbolos del poder, tal como deja claro Juan Marín Prada en “La Apropiación Posmoderna”: No es el concepto de transmisión de las imágenes, estilos y pautas estéticas a través del tiempo el que opera aquí sino, sobre todo, el de su reubicación contextual. Y ésta orienta inevitablemente la reflexión sobre el arte hacia las esferas de lo social y de lo político. Con ello, el artista nos cuestiona el sistema de valores consumista para unos y/o marxista para otros, que nos hemos tragado sin chistar, pero lo hace sin agredirnos, sino haciéndonos un segundo regalo, el de la ironía, que siempre delinea una sonrisa y desecha la energía negativa que podría engendrar el vernos reflejados en sus dibujos. Por el contrario,  tal como descubrió Sigmund Freud, nuestra corteza cerebral libera de inmediato impulsos eléctricos que obstruyen el paso de pensamientos negativos justo un segundo después de enfocarnos en algo que nos divierte, y es un hecho que la perspectiva de Las Meninas de Velázquez intervenida con canoas amerindias y el busto del prócer, no sólo genera admiración por la depurada técnica, sino de inmediato, nos hace reflexionar a través de la sonrisa que trae a colación el decreto del escritor mexicano Carlos Fuentes, que dice que nuestra venganza será vender garnachas en las gradas del Palacio de Oriente;  o los líderes como Mao, “el auto insuflado”, quien junto con el Che Guevara, necesitan oxígeno para continuar con vida…
También nuestro héroe K'iche, Tecún Umán, en el billete de cincuenta centavos, se transforma en “Hombre posmoderno y transculturizado disfrutando los placeres del viaje”, poniendo de manifiesto elpermanente conflicto entre el eurocentrismo y las culturas americanas, cuya arma actual más peligrosa es el dinero, que aparenta brindarles seguridad y libertad, pero mediante el cual no necesita seguir violentándolas para extirparlas, pues de inmediato las deforma, pretendiendo difundirlas “en los centros hegemónicos”, medida que subalterniza totalmente a individuos y grupos, extirpando los valores de origen.
Las tintas de Fernando Valdiviezo, maestro de la pluma y la ironía, son herederas de la antigua intención de utilizar la línea como bisturí, que Goya inició hace ya dos siglos y medio y Honoré Daumier siguió en el París decimonónico con sus litografías y dibujos satíricos de crítica social, disección que José Guadalupe Posada tradujo al mestizaje mexicano con su Catrina y las calaveras del desarrollo.
En esta muestra, Valdiviezo, descoloniza el pensamiento, poniendo de manifiesto que los valores aprendidos son risibles y letales al mismo tiempo y que a través de un medio tradicional, como es eldibujo a tinta, se es más descolonial que instalando objetos de moda en ferias y Bienales con apellidos de los pueblos originarios. “No tiene la culpa el loro, sino el que le enseña a hablar”, dice el proverbio y se ajusta perfectamente a lo que nos quiere decir en cada pieza Fernando. Vivimos como loros repitiendo lo que aprendemos no sólo en la academia, sino en los medios de comunicación y ¡claro! Deseando todo lo que el sistema nos presenta como símbolo de poder: “para lo demás, está Master Card”. Pues esta exposición del artista nos ofrece la oportunidad de reírnos de nuestras creencias, lealtades y juicios de valor, aprendidos como cualquier psitácido.

Marcela Valdeavellano
Arteresponsable centroamericano
https://arteresponsable.org/

LABERINTOS - Rodrigo Santa Cruz Anchissi


 El diccionario de la Real Academia posee muchas acepciones para la palabra laberinto.  De ellas la que más justicia le hace a la exposición homónima de Rodrigo Santa Cruz Anchissi es la que define a estos galimatías como una composición poética hecha de manera que los versos puedan leerse al derecho y al revés y de otras maneras sin que dejen de formar cadencia y sentido.  Las demás podrían alejarse de la visión creativa de Santa Cruz en cuanto que sus obras no poseen nada tendiente a confundir a quien queda atrapado dentro de lo que expone.
 
En una pequeña entrevista indagatoria indicó que su búsqueda constante gira torno a encontrarse y tratar de ser feliz.  En mi opinión parte de ese bienestar surge de un orden patente, incluso, dentro de su producción artística.  Considera que él es alguien que busca la normalidad, pero finalmente ¿qué es la normalidad?  Para Santa Cruz pareciera emerger de la idea de procedimientos, muchas veces minuciosos, cuyos métodos parten de una observación que se transforma en idea que luego materializa visualmente.  De alguna forma, los resultados redundan en el campo conceptual pero no se alejan del objeto tridimensional concreto. 
 
Su trabajo luce limpio, ordenado y metódico.  Es una secuencia de diálogos personales cuyo proceso se inicia ya en una canción, bien en una lectura o en algo que captó su atención y se quedó rondando en el departamento de ideas que posee en su cerebro.  En su obra cabe hablar de creatividad.  Depuración que va más allá de lo obvio.  De lo que se tiene en frente.
 
La colección que presenta en El Attico posee, en su ritmo, connotaciones relativas a lo musical y lo matemático.  Curioso porque él siempre fue malo en matemáticas.  Es ponderada y al mismo tiempo mesurada en cuanto al exceso de información y elementos; crea con lo justo. Cuenta la síntesis de formas que para muchos podrían ser cotidianas pero que, poseen un valor iconográfico del que se apropia para transformarlo en otro tipo de estética.  Sus laberintos, entonces, multiplican imaginarios que poseen un valor simbólico más allá de la obviedad.  He allí el origen de su encanto.  Como objetos artísticos responden por sí mismos al espectador sin necesidad de un manifiesto, tan de moda, que los explique.  Esenciales en su sencillez, manifiestan ideas correspondientes a su tiempo.
 
Guillermo Monsanto.